Pero también me ha hecho darme cuenta de muchas cosas.
Que si tú a los amigos de verdad les importas, te buscan. Puedes llevar tiempo hablando con una persona y no darte cuenta ni de que está ahí. Pero si de repente te deja de hablar, lo vas a notar. A lo mejor no lo echas de menos directamente, pero si las pequeñas cosas. Las buenas noches y los buenos días. Que te pregunte qué tal y que realmente le interese la respuesta. Poder contarle todo lo que quieras y que te saque todo lo que no quieras sacar. Que te diga las cosas que no quieres escuchar, porque sabe que es lo mejor para ti.
El que tiene un amigo, tiene un tesoro. Y perder un tesoro, es una putada.
Por eso, creo que no merece la pena estar mal. Dejo de hablar a una persona. Si. Y si en realidad yo llegué a significar algo alguna vez para él, volverá.
Se por experiencia que lo hará. Porque yo, la persona con más orgullo del planeta, se lo tragó todo para que volviese quien tenía que hacerlo. Y ha vuelto.