martes, 1 de abril de 2014

Iris.

'You bleed just to know you're alive.'

Nadie sabe lo que significa esta frase para mi. Nadie sabe en que pienso cada vez que la canto. O lo que me duele cada vez que pienso en ella. Esta frase representa mi autodestrucción en su más alto punto. Esta frase es lo peor que jamás me he hecho a mi misma. Y que siempre me repito que dejaré de hacerlo, pero nunca paro. 
Porque esto nunca se acaba. 
Cuando estás mal, la gente suele decir que no te preocupes, que es una mala racha, que no pasa nada, porque todo mejora. Y mi pregunta es, ¿cuánto puede durar una mala racha? 
Porque hasta yo me creía esas frases. Pero llega un momento que después de esperar y esperar nada mejora.
Mejor dicho, si mejoran cosas, pero cuando crees que todo está bien otra vez, ¡bang! Ahí está la vida demostrándote que no es así, que has nacido para joderte. 
Y ya he llegado a ese punto. Que cuando algo mejora se que está a punto de pasarme cualquier cosa muchísimo peor. Y nunca falla. Siempre pasa. No se pasa. Esto no se pasa. No es una mala racha, esto ya es hijoputismo por parte de la vida.
Y yo necesito huir de esto.
Necesito irme de Plasencia. 
Porque sí, porque soy una cobarde.

domingo, 30 de marzo de 2014

Hacerme pensar.

Un amigo llevaba dos meses sin hablarme. Y por fin me ha vuelto a hablar. Por supuesto, me ha alegrado mucho.
Pero también me ha hecho darme cuenta de muchas cosas. 
Que si tú a los amigos de verdad les importas, te buscan. Puedes llevar tiempo hablando con una persona y no darte cuenta ni de que está ahí. Pero si de repente te deja de hablar, lo vas a notar. A lo mejor no lo echas de menos directamente, pero si las pequeñas cosas. Las buenas noches y los buenos días. Que te pregunte qué tal y que realmente le interese la respuesta. Poder contarle todo lo que quieras y que te saque todo lo que no quieras sacar. Que te diga las cosas que no quieres escuchar, porque sabe que es lo mejor para ti. 
El que tiene un amigo, tiene un tesoro. Y perder un tesoro, es una putada.
Por eso, creo que no merece la pena estar mal. Dejo de hablar a una persona. Si. Y si en realidad yo llegué a significar algo alguna vez para él, volverá. 
Se por experiencia que lo hará. Porque yo, la persona con más orgullo del planeta, se lo tragó todo para que volviese quien tenía que hacerlo. Y ha vuelto.

sábado, 29 de marzo de 2014

Hundida.

Supongo que todos hemos tenido algún momento en nuestra vida en el que nos encontramos hundidos. Hundidos, con miles de toneladas de agua encima de nosotros, con bloques de hormigón atados a los pies, no vemos luz por ninguna parte. Todo son fuerzas que nos empujan a ir hacia abajo. Y por más que luchemos no conseguimos salir a flote. 
Estamos solos.
¿Y qué hacer en este tipo de casos? 
Los seres humanos no nacemos con un manual de instrucciones bajo el brazo para saber como debemos comportarnos a lo largo de nuestra vida. Vivir es improvisar. No sabemos como reaccionar ante ninguna situación, lo aprendemos a base de pruebas y errores. 
Por eso, cuando te encuentras hundido, ¿Qué debes hacer? Yo no lo se.
Recurres a tus amigos, pero, ¿y si tus amigos (o los que creías tus amigos) no están ahí para ayudarte a salir a la superficie? 
Entonces nos encontramos en mi caso. No queda nadie alrededor. Unos me dejan de hablar porque no les hago el suficiente caso. Otros me dejan de hablar porque soy una pesada. Otros me dejan de hablar porque necesitan enfadarse con alguien y parece que me ha tocado a mi el premio gordo. 
Sinceramente, no se lo que la gente espera de mi. 
Por eso soy tan negada en las relaciones sociales y por eso no se hacer amigos y mucho menos mantenerlos. Soy la persona que ha perdido más amigas en los últimos años que las que le quedan. Y sinceramente ya no se como hacerlo peor. Ni mejor. No se como hacerlo, no se qué hacer. No se que hago mal y por tanto no puedo mejorarlo para hacerlo bien. 
Y así, ¿cómo voy a salir a flote algún día?
Mejor me como un trozo de cheescake y paso del mundo.